Presidente Thomas S. Monson: Él, que nos enseñó a amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es un maestro de la verdad. Pero es algo más que un maestro: es el Ejemplo de la vida perfecta. Pero es más que un ejemplo: es el gran Médico. Pero es algo más que un médico: es, literalmente, el Salvador del mundo, el Hijo de Dios, el Príncipe de paz, el Santo de Israel, sí, el Señor resucitado que declaró: “He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo... soy la luz y la vida del mundo”20. “Soy el primero y el último; soy el que vive, soy el que fue muerto; soy vuestro abogado ante el Padre”21. El Ejemplo del Maestro, Presidente Thomas S. Monson, Liahona enero 2003, Pág. 7.
Mostrando entradas con la etiqueta Thomas S. Monson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Thomas S. Monson. Mostrar todas las entradas
domingo, 24 de febrero de 2013
Thomas S Monson
Presidente Thomas S. Monson: Él, que nos enseñó a amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es un maestro de la verdad. Pero es algo más que un maestro: es el Ejemplo de la vida perfecta. Pero es más que un ejemplo: es el gran Médico. Pero es algo más que un médico: es, literalmente, el Salvador del mundo, el Hijo de Dios, el Príncipe de paz, el Santo de Israel, sí, el Señor resucitado que declaró: “He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo... soy la luz y la vida del mundo”20. “Soy el primero y el último; soy el que vive, soy el que fue muerto; soy vuestro abogado ante el Padre”21. El Ejemplo del Maestro, Presidente Thomas S. Monson, Liahona enero 2003, Pág. 7.Thomas S Monson
Presidente Thomas S. Monson: Si en verdad buscamos a nuestro Señor y Salvador, ciertamente le hallaremos. “Él viene a nosotros como alguien desconocido, sin nombre, como cuando en la antigüedad, caminando por la playa, acudió a los hombres que no le conocían, y nos dice las mismas palabras: ‘Sígueme tú’ y nos asigna las tareas que Él tiene que cumplir en nuestra época. Él manda, y a los que obedecen, siendo sabios o sencillos, se les revelará en las labores, en los conflictos, en los sufrimientos que padezcan a lo largo de la relación que mantengan con Él, y... aprenderán por experiencia propia quién es Él”. (El Ejemplo del Maestro, Liahona enero 2003, Pág. 7).
El Ejemplo del Maestro, Thomas S Monson
A la vuelta de la esquina un amigo tengo yo,
en la ciudad en que vivo, de tan grande extensión;
pero un día y otro pasan, y las semanas también,
y de pronto me doy cuenta de que un año ya se fue.
No he ido a ver a mi amigo, tan bueno y tan fiel,
pues esta vida es carrera vertiginosa y cruel.
Más él sabe que lo quiero igual que ayer,
cuando yo iba a su casa y a la mía venía él.
Entonces éramos jóvenes y teníamos mucho tiempo;
ahora que soy un hombre, no me detengo un momento.
Cansado estoy ya de este juego sin sentido;
cansado del esfuerzo por alcanzar el prestigio.
“Mañana”, digo, “mañana a mi amigo iré a ver,
sólo para demostrarle que sigo pensando en él”.
Pero un mañana viene y otro mañana se va,
y la distancia entre ambos aumenta cada vez más.
A la vuelta de la esquina —¡parece tan lejos ser!
De pronto, alguien me avisa:
“Murió tu amigo José”.
(El Ejemplo del Maestro, Liahona enero 2003, Pág. 5).
martes, 20 de noviembre de 2012
Cita: Thomas S Monson
Dos
preguntas, realizadas en una ocasión anterior, resuenan en nuestros oídos:
“¿Qué pensáis del Cristo?” y “¿Qué, pues, [haremos] de Jesús, llamado el
Cristo?” Ofrezco estas tres sugerencias:
1. Aprendamos de Él. “...aprended de
mí”, suplica, “que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas”.
2. Creamos
en Él. El autor del proverbio nos insta: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu
propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.
Su nombre es el único dado bajo el cielo mediante el que podemos ser salvos.
3.
Sigámosle. Él ejemplificó la palabra compasión; nos
mostró el camino, nos indicó el sendero para que le siguiéramos; el servicio
desinteresado caracterizó Su vida. Al aprender de Él, al creer en Él y al
seguirle, existe la capacidad de llegar a ser como Él. El rostro puede cambiar,
el corazón se puede ablandar, el paso se puede acelerar, la actitud ante la
vida se puede mejorar. La vida se convierte en lo que debiera llegar a ser. En
ocasiones el cambio es imperceptible, pero tiene lugar. (El Ejemplo del Maestro, Liahona
enero 2003, Pág. 4).
lunes, 19 de noviembre de 2012
Cita: Thomas S. Monson
Con el nacimiento del Bebé en Belén, surgió una magna investidura, un poder más grande que las armas, una riqueza más duradera que la de las monedas de César, pues ese niño estaba destinado a ser el Rey de reyes y Señor de señores, el Mesías prometido, sí, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. (El Ejemplo del Maestro, Liahona enero 2003, Pág. 4).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
