Presidente Thomas S. Monson: Si en verdad buscamos a nuestro Señor y Salvador, ciertamente le hallaremos. “Él viene a nosotros como alguien desconocido, sin nombre, como cuando en la antigüedad, caminando por la playa, acudió a los hombres que no le conocían, y nos dice las mismas palabras: ‘Sígueme tú’ y nos asigna las tareas que Él tiene que cumplir en nuestra época. Él manda, y a los que obedecen, siendo sabios o sencillos, se les revelará en las labores, en los conflictos, en los sufrimientos que padezcan a lo largo de la relación que mantengan con Él, y... aprenderán por experiencia propia quién es Él”. (El Ejemplo del Maestro, Liahona enero 2003, Pág. 7).
domingo, 24 de febrero de 2013
Thomas S Monson
Presidente Thomas S. Monson: Si en verdad buscamos a nuestro Señor y Salvador, ciertamente le hallaremos. “Él viene a nosotros como alguien desconocido, sin nombre, como cuando en la antigüedad, caminando por la playa, acudió a los hombres que no le conocían, y nos dice las mismas palabras: ‘Sígueme tú’ y nos asigna las tareas que Él tiene que cumplir en nuestra época. Él manda, y a los que obedecen, siendo sabios o sencillos, se les revelará en las labores, en los conflictos, en los sufrimientos que padezcan a lo largo de la relación que mantengan con Él, y... aprenderán por experiencia propia quién es Él”. (El Ejemplo del Maestro, Liahona enero 2003, Pág. 7).
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