martes, 2 de julio de 2013

Liahona Marzo 2013

 

Élder L. Whitney Clayton, De la Presidencia de los Setenta

El matrimonio: Observen y aprendan

POR EL ÉLDER L. WHITNEY CLAYTON

De la Presidencia de los Setenta

clip_image002Las promesas del Señor se extienden a todos aquellos que siguen el modelo de vida que construye relaciones matrimoniales felices y sagradas.

Una noche, hace varios años, mi esposa y yo fuimos a cenar a casa de uno de nuestros hijos, su esposa e hijos. Era un evento típico para una familia con niños pequeños: había mucho ruido y mucha más diversión. Poco después de la cena, Anna, nuestra nieta de cuatro años, y yo, todavía estábamos sentados a la mesa. Al darse cuenta de que tenía toda mi atención, se puso de pie sobre un banco y me miró fijamente. Cuando estaba segura de que la estaba mirando, solemnemente me ordenó “observa y aprende”. Entonces bailó y me cantó una canción.

La instrucción de Anna, “observa y aprende” era sabiduría de la boca de una pequeñita. Podemos aprender mucho al observar y luego considerar lo que hemos visto y sentido. En ese espíritu, permítanme compartir con ustedes algunos principios que he advertido al observar y aprender de matrimonios maravillosos y fieles. Estos principios edifican matrimonios firmes y gratificantes que concuerdan con principios celestiales. Los invito a que observen y aprendan conmigo.

CUATRO TÍTULOS, Pte Dieter F Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Cuatro títulos

POR EL PRESIDENTE DIETER F. UCHTDORF

Segundo Consejero de la Primera Presidencia

 

clip_image002Quisiera mencionar cuatro títulos… que pueden ayudarnos a reconocer nuestras funciones individuales en el plan eterno de Dios y nuestro potencial como poseedores del sacerdocio.

Mis queridos hermanos y amados amigos, estar con ustedes me llena el corazón de gratitud y regocijo. Felicito a los padres y a los abuelos que han traído a sus hijos y nietos; y también a ustedes, los jóvenes que han decidido estar aquí hoy. Éste es el lugar donde deben estar. Espero que sientan la hermandad que nos une y ruego que aquí, entre sus hermanos, se sientan integrados y encuentren apoyo y amistad.

Los hombres a veces nos damos a conocer por medio de títulos; muchos de nosotros tenemos varios títulos y cada uno dice algo importante sobre nuestra identidad. Por ejemplo, algunos títulos describen nuestra función en la familia, como hijo, hermano, esposo y padre; otros describen nuestra ocupación en el mundo, como doctor, soldado o artesano; y algunos describen nuestros cargos en la Iglesia.

Hoy quisiera mencionar cuatro títulos que creo se aplican a todos los poseedores del sacerdocio alrededor del mundo; títulos que pueden ayudarnos a reconocer nuestras funciones individuales en el plan eterno de Dios y nuestro potencial como poseedores del sacerdocio en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Élder David A Bednar, Del Quórum de los Doce Apostoles

Creemos en ser castos

POR EL ÉLDER DAVID A. BEDNAR

Del Quórum de los Doce Apóstoles

clip_image002La obediencia a la ley de castidad aumentará nuestra felicidad en la vida terrenal y hará posible nuestro progreso en la eternidad.

Mi mensaje responde una pregunta fundamental de gran trascendencia espiritual: ¿Por qué la ley de castidad es tan importante? Ruego que el Espíritu Santo confirme la veracidad de los principios que resaltaré.

El plan de felicidad del Padre

La importancia eterna de la castidad sólo puede comprenderse en el contexto global del plan de felicidad de nuestro Padre Celestial para Sus hijos. “Todos los seres humanos, hombres y mujeres, son creados a la imagen de Dios. Cada uno es un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales y… tiene… una naturaleza y un destino divinos” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129). Todos los hombres vivían con Dios como Sus hijos procreados en espíritu antes de venir a la tierra en calidad de seres mortales. El plan del Padre permite que Sus hijos e hijas procreados en espíritu obtengan cuerpos físicos, adquieran experiencia terrenal y progresen hacia la exaltación.

La importancia del cuerpo físico

Nuestro cuerpo físico posibilita una amplitud de experiencias profundas e intensas que sencillamente no podríamos obtener en nuestra existencia premortal. De este modo, nuestra relación con otras personas, nuestra capacidad para reconocer la verdad y de actuar según ella, y nuestra habilidad de obedecer los principios y las ordenanzas del evangelio de Jesucristo aumentan por medio de nuestro cuerpo físico. En la escuela de la vida terrenal, experimentamos ternura, amor, bondad, felicidad, tristeza, desilusión, dolor e incluso los desafíos de las limitaciones físicas en modos que nos preparan para la eternidad. En pocas palabras, hay lecciones que debemos aprender y experiencias que debemos tener, como dicen las Escrituras, “según la carne” (1 Nefi 19:6; Alma 7:12–13).

domingo, 30 de junio de 2013

Liahona Mayo 2013, Eleine S. Dalton, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes:

""Nunca debemos perder de vista la fortaleza de las mujeres. Las madres son las que influyen de forma más di­recta en sus hijos. Las madres son las que les enseñan con amor y los crían en los caminos del Señor. La influencia de ellas es primordial...

"Ellas son las creadoras de la vida y son las que crían a los hijos. Son las maestras de las mujeres jóvenes, son nuestras compañeras indispensables y nuestras colaboradoras en la edifica­ción del reino de Dios. ¡Cuán gran­diosa es su función! ¡Cuán magnífica su aportación!"5.   (Somos hijas de un Padre Celestial, Liahona Mayo 2013, Pág. 13, cita Gordon B Hinckley, “El permanecer firmes e inquebrantables” Reunión Mundial de Capacitación de Líderes, 10 enero de 2004, pág. 22)